Una vez más Nerpio es noticia...
Encuentran restos arqueológicos en nidos de quebrantahuesos en Nerpio.
BLOG DE: JOSE RAMON AMADOR LOPEZ ...(DIBUJO Y PINTURA)... OTROS INTERESES: ARTE & FOTOGRAFÍA & ARQUITECTURA & CIENCIA & TECNOLOGÍA & ASTRONOMÍA & ARQUEOLOGÍA & HISTORIA & GEOGRAFÍA & VIAJES & MISTERIOS ENTRE OTROS.
Una vez más Nerpio es noticia...
Encuentran restos arqueológicos en nidos de quebrantahuesos en Nerpio.

En el extremo más suroccidental de la provincia de Albacete, donde el paisaje empieza a fundirse con Andalucía y Murcia, se alza Nerpio, uno de esos destinos que parecen detenidos en el tiempo. Allí, entre montañas abruptas y barrancos esculpidos por el agua, emerge una fortaleza que no solo domina el territorio, sino también siglos de historia. Hablamos del castillo de Taibilla.
La revista National Geographic lo describe como parte de «un pueblo con una riqueza patrimonial y natural excepcional», un enclave que es «un viaje a través de milenios de historia». Y no es una exageración. Este castillo, levantado en el siglo XI, fue un auténtico faro defensivo en una tierra de frontera.
Entre reinos y montañas
El castillo de Taibilla no es solo una ruina histórica. Es el símbolo de una época en la que Nerpio marcaba el límite entre culturas. Durante la dominación musulmana, el núcleo principal era Taybaliyya, «donde ahora se erige el castillo», mientras que Nerpe -el actual Nerpio- era entonces «una pequeña alquería dependiente». Construido estratégicamente sobre un promontorio rocoso, el castillo permitía controlar todo el valle. Tras la conquista cristiana en 1242, pasó a manos de la Orden de Santiago, consolidándose como pieza clave en la frontera con el reino nazarí de Granada. HOY, aún se conserva su imponente Torre del Homenaje, junto a restos del patio de armas y un aljibe que garantizaba el suministro de agua. El acceso, mediante un sendero de unos diez minutos desde Pedro Andrés, convierte la visita en una pequeña aventura con recompensa panorámica.
Nerpio (Albacete) / Foto: Turismo JCCM
Pero si algo convierte a Nerpio en un destino único es su riqueza arqueológica. Mucho antes de castillos y batallas, estas tierras ya estaban habitadas por comunidades prehistóricas que dejaron su huella en la roca.
Como destaca National Geographic, «la representación mural de su cosmovisión formaría parte del conjunto de arte rupestre levantino declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998». No en vano, el municipio concentra más del 70% de todo el arte rupestre de Castilla-La Mancha.
Espacios como la Solana de las Covachas o el Torcal de las Bojadillas forman parte del llamado Parque Cultural de Nerpio, un auténtico museo al aire libre con más de 70 yacimientos.
Castillo de Nerpio (Albacete) / Foto: Turismo JCCM
Más allá de su historia, Nerpio seduce por su entorno natural. El espectacular cañón del río Taibilla, moldeado durante siglos, ofrece rutas como la del Zarzalar, un recorrido de nueve kilómetros que atraviesa pasarelas de madera sobre el agua.
También destacan la ruta de los Nogales Centenarios -un homenaje al árbol más emblemático del municipio- o la de Mingarnao, ideal para observar buitres leonados en su hábitat natural. Y cuando cae la noche, el espectáculo continúa. Su cielo limpio y libre de contaminación lo convierte en un lugar privilegiado para el astroturismo.
«Envuelto en el paisaje que perfila la Sierra del Segura se acurruca Nerpio, un pequeño municipio con un entorno salvaje y bien preservado», resume National Geographic.
Quizá no tenga la fama de otros destinos, pero precisamente ahí reside su encanto. Entre castillos que vigilan el horizonte, pinturas que narran la vida de hace miles de años y senderos que atraviesan paisajes intactos, Nerpio se revela como uno de los secretos mejor guardados de la provincia.
Con castillo en lo alto
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En el corazón más salvaje de Castilla-La Mancha, un pequeño municipio al sur de la provincia de Albacete se ha convertido en el nuevo destino recomendado por National Geographic para quienes buscan desconexión, historia y paisajes vírgenes. Su entorno es un auténtico refugio para los aficionados al senderismo y a la arqueología, donde el arte rupestre, los castillos y las rutas de montaña conviven en un mismo escenario. Un lugar fronterizo, moldeado por siglos de cultura y naturaleza, que invita a descubrir una de las joyas más desconocidas del interior peninsular.
Se trata de Nerpio, un enclave situado en la Sierra del Segura que cautiva por su autenticidad y por la riqueza de su patrimonio natural y cultural. Rodeado por barrancos, cañones y bosques centenarios, este pueblo de Albacete conserva la huella de las civilizaciones que lo habitaron, desde los primeros cazadores y recolectores hasta las órdenes medievales que marcaron su historia. De hecho, en su término municipal se concentra más del 70% del arte rupestre de Castilla-La Mancha, con abrigos como el de la Solana de las Covachas o el Torcal de las Bojadillas, ambos reconocidos por la Unesco como parte del Patrimonio Mundial del Arte Rupestre del Arco Mediterráneo.
Entre sus joyas arquitectónicas destaca el castillo de Taibilla, una fortaleza levantada en el siglo XI durante la dominación musulmana y descrita por Turismo de Castilla-La Mancha como “faro de fronteras y testigo de pugnas”. Su imponente Torre del Homenaje domina el valle desde un promontorio rocoso, vigilando los senderos que se abren hacia Andalucía y Murcia. Bajo su sombra, se encuentran vestigios de la antigua Taybaliyya, el primitivo núcleo que dio origen a Nerpio. En torno a este punto se desarrolló una identidad mestiza, resultado de siglos de intercambios culturales, que todavía puede sentirse en sus calles y en sus fiestas tradicionales.
Además de su legado histórico, Nerpio es un paraíso para los amantes del turismo activo. El Cañón del río Taibilla ofrece rutas tan espectaculares como la del Zarzalar, que combina pasarelas de madera y miradores naturales. También destacan la Ruta de los Nogales Centenarios y los caminos que conducen a Mingarnao o al pantano del Taibilla, ideales para observar aves o disfrutar de un entorno casi virgen. Cuando cae la noche, su cielo limpio —libre de contaminación lumínica— convierte el municipio en un punto privilegiado para el astroturismo. Naturaleza, historia y silencio se funden aquí en una experiencia única que merece una visita imprescindible.
La joya escondida de este pueblo de Albacete: un tesoro excavado en la roca








La provincia de Albacete tiene uno de los cielos más limpios de Europa, quizá de todo el hemisferio norte, lo que convierte su territorio en un destino muy codiciado por astrónomos de todo el mundo, tanto profesionales como aficionados.
Uno de los puntos más privilegiados para los observadores del cielo está en Nerpio, el municipio más remoto de Albacete, enclavado entre Castilla-La Mancha, Murcia y Andalucía, que cuenta con su propio observatorio, Astrocamp.
Este observatorio ya es conocido entre la comunidad astronómica internacional, pero se acaba de hacer famoso en todo el mundo gracias a un concurso organizado por una prestigiosa institución científica, el Real Observatorio de Greenwich, en el Reino Unido.
Cada año, desde Greenwich se anuncia quién ha tomado la mejor foto astronómica del mundo. La imagen ganadora de 2025 es The Andromeda Core, tomada por Weitang Liang, Qi Yang y Chuhong Yu, tomada precisamente desde el pequeño observatorio de Nerpio.
Los tres explican en la web de los Reales Museos de Greenwich que la imagen «muestra el núcleo de la galaxia de Andrómeda (M31), capturado con un detalle excepcional gracias a un telescopio de larga distancia focal» situado, precisamente, en la localidad serrana.
Pero, además, atribuyen parte del mérito a las condiciones locales, pues «aprovechando las excelentes condiciones de visibilidad en Nerpio, nos centramos en revelar la intrincada estructura de la región central de la galaxia y la población estelar que la rodea».
El proceso para obtener la imagen fue muy complejo, según explica Weitang Liang, quien recopiló los datos con la ayuda de Qi Yang: «En total, recopilamos 15 horas de datos LRGB (luminancia, rojo, verde y azul), que revelaron una resolución extraordinaria en las diminutas estrellas de los brazos galácticos».
En concreto, un filtro de luminancia (L) capturó los detalles finos, la nitidez y la estructura del objetivo, mientras que los filtros rojo (R), verde (G) y azul (B) añadieron el color para obtener la foto ganadora.
Weitang continúa: «Dos características clave me llamaron la atención: las estrellas nítidas, incluso las más tenues, y las detalladas estructuras de polvo cerca del núcleo. Estas son precisamente las áreas en las que destacan mis socios, Chuhong Yu y Qi Yang».
el primero. A Camilio Maranchón no le extraña en absoluto el premio. «No es la primera vez que el nombre de Nerpio suena en el mundo de la astronomía, pero sí que es la primera vez que nuestro observatorio se asocia a un premio como éste».
Maranchón es astrónomo y uno de los técnicos que mantienen a punto los equipos de Astrocamp, el pequeño observatorio que dio sus primeros pasos en 2012 y que cuenta con un equipo de media docena de especialistas para atender una demanda creciente.
«Somos el observatorio que está más alto en la Península Ibérica, a 1.700 metros, y tenemos uno de los cielos más negros, más despejados», por lo que astrónomos de todo el mundo se conectan a sus equipos, la mayoría de forma telemática, para hacer su trabajo.
Hasta ahora, la mayor parte de los equipos con los que trabaja Astrocamp, «unos 50 o 52, de todo el mundo» son estrictamente profesionales, esto es, investigadores o técnicos de la industria aeroespacial «porque no sólo trabajamos con científicos, también con especialistas en, por ejemplo, hacer seguimiento de satélites».
Por eso, hasta la fecha los reconocimientos y premios a imágenes y trabajos hechos desde Mingarnao, la zona de Nerpio donde está el Astrocamp, han sido siempre de tipo científico. Pero esto ya empieza a cambiar.
«Aún son pocos, pero ya empezamos a tener nuevos clientes más interesados en la fotografía astronómica», por lo que el galardón llegado desde Greenwich es buena publicidad para este pequeño observatorio serrano.
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