El espectacular castillo de Albacete que domina uno de los paisajes más desconocidos de España
Entre montañas abruptas y barrancos esculpidos por el agua

En el extremo más suroccidental de la provincia de Albacete, donde el paisaje empieza a fundirse con Andalucía y Murcia, se alza Nerpio, uno de esos destinos que parecen detenidos en el tiempo. Allí, entre montañas abruptas y barrancos esculpidos por el agua, emerge una fortaleza que no solo domina el territorio, sino también siglos de historia. Hablamos del castillo de Taibilla.
La revista National Geographic lo describe como parte de «un pueblo con una riqueza patrimonial y natural excepcional», un enclave que es «un viaje a través de milenios de historia». Y no es una exageración. Este castillo, levantado en el siglo XI, fue un auténtico faro defensivo en una tierra de frontera.
Entre reinos y montañas
El castillo de Taibilla no es solo una ruina histórica. Es el símbolo de una época en la que Nerpio marcaba el límite entre culturas. Durante la dominación musulmana, el núcleo principal era Taybaliyya, «donde ahora se erige el castillo», mientras que Nerpe -el actual Nerpio- era entonces «una pequeña alquería dependiente». Construido estratégicamente sobre un promontorio rocoso, el castillo permitía controlar todo el valle. Tras la conquista cristiana en 1242, pasó a manos de la Orden de Santiago, consolidándose como pieza clave en la frontera con el reino nazarí de Granada. HOY, aún se conserva su imponente Torre del Homenaje, junto a restos del patio de armas y un aljibe que garantizaba el suministro de agua. El acceso, mediante un sendero de unos diez minutos desde Pedro Andrés, convierte la visita en una pequeña aventura con recompensa panorámica.
Nerpio (Albacete) / Foto: Turismo JCCM
Un museo al aire libre de 10.000 años
Pero si algo convierte a Nerpio en un destino único es su riqueza arqueológica. Mucho antes de castillos y batallas, estas tierras ya estaban habitadas por comunidades prehistóricas que dejaron su huella en la roca.
Como destaca National Geographic, «la representación mural de su cosmovisión formaría parte del conjunto de arte rupestre levantino declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998». No en vano, el municipio concentra más del 70% de todo el arte rupestre de Castilla-La Mancha.
Espacios como la Solana de las Covachas o el Torcal de las Bojadillas forman parte del llamado Parque Cultural de Nerpio, un auténtico museo al aire libre con más de 70 yacimientos.
Castillo de Nerpio (Albacete) / Foto: Turismo JCCM
Naturaleza salvaje y rutas únicas
Más allá de su historia, Nerpio seduce por su entorno natural. El espectacular cañón del río Taibilla, moldeado durante siglos, ofrece rutas como la del Zarzalar, un recorrido de nueve kilómetros que atraviesa pasarelas de madera sobre el agua.
También destacan la ruta de los Nogales Centenarios -un homenaje al árbol más emblemático del municipio- o la de Mingarnao, ideal para observar buitres leonados en su hábitat natural. Y cuando cae la noche, el espectáculo continúa. Su cielo limpio y libre de contaminación lo convierte en un lugar privilegiado para el astroturismo.
«Envuelto en el paisaje que perfila la Sierra del Segura se acurruca Nerpio, un pequeño municipio con un entorno salvaje y bien preservado», resume National Geographic.
Quizá no tenga la fama de otros destinos, pero precisamente ahí reside su encanto. Entre castillos que vigilan el horizonte, pinturas que narran la vida de hace miles de años y senderos que atraviesan paisajes intactos, Nerpio se revela como uno de los secretos mejor guardados de la provincia.
:format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2F801%2F695%2Fd6e%2F801695d6e919e97003552c3a99e489f3.jpg)









